6.8.06

Vengo de visitar el blog de Susana y me planteo la misma interrogante: En definitiva, ¿qué me resulta de mayor atractivo en un hombre? Y lo respondo sin pensarlo mucho: que me trasmita seguridad, así de simple.
Él tiene algo más que ese atractivo infernal; algo a favor pesa más que su bolsa de manías y ese enfermizo fanatismo por el detalle. (Aunque ciertos detalles diarios, "de entrecasa", se le escapan y se torna olvidadizo cuando algo no le interesa.)
No nos une el amor pero es solo ahí, en la intimidad, donde funcionamos bien.
No me invade ni lo molesto.
Inauguramos la mañana cuando los demás mortales duermen. Bajamos a correr a distinta hora evitando encontrarnos; compartimos unos minutos intensos después de la ducha y nunca olvida criticar mi café, que "parece petróleo." Cada mañana debo cuidarme de no pisar todo lo que va dejando en el pasillo "ordenado" para llevarse al día siguiente.
Es harto previsible, lo contrario a mí. Tenemos distintas aficiones pero nos une el gusto por los espacios verdes, los sitios con poca gente y me encanta acompañarlo a remar. Tiene curiosidad por lo culinario y por experiencia puedo decir que los tipos que no cocinan ni una salsa difícilmente tienen algo que me pueda atraer.
Le encanta el rock; a mi me van el jazz y la bossa. Tiene perfectamente organizadas cada una de sus actividades mientras yo soy pura improvisación.
No delega nada ni posterga; es cínico hasta la médula y agresivo en el trabajo.
Ayer, pasado el mediodía di unas vueltas por ahí, como cada sábado, evitando llegar temprano a casa. Si no es época de playas nadie lo mueve y a mi me carga pasarme toda una tarde con él.
Se fía de mí. Aunque me llama impaciente al celular yo se que lo que lo irrita no es mi ausencia: no se banca estar solo. Es difícil que este raro ejemplar encaje con otra -o seré ingenua?-; cuando me tardo demasiado sé que va a casa de mis viejos a denunciar mi abandono. Cuántas quieren levantarlo? Probablemente muchas pero apenas se acercan unos centímetros las espanta su carácter ácido (y parecía tan canchero, viste?) y ese deseo compulsivo de apurar a medio mundo.
Algo me delató cuando me lo presentaron; se dió cuenta al toque que yo moría. No pude controlar esa mezcla de timidez (tímida yo??) e inseguridad que sentí cuando lo tuve enfrente. De no creer.
Fué el único que me atreví a presentar a mis padres. Lo llevé como amigo cuando ya teníamos decidido vivir juntos. Pensé que rivalizarían pero nada que ver; en contra de mis intereses se llevan de maravillas. Yo soy el tiro al aire y él, tan corrrectito, siempre le dan la razón.
Nadie apostaba a que seguiríamos juntos durante tanto tiempo; vamos llegando al quinto año; tiene nueve más que yo y quiere "legalizar".
Somos la pareja más estable del grupo de amigos que frecuentamos pero doy por seguro que los papeles y todo eso no van conmigo. Nunca quise ser la mujer de y mucho menos tener descendencia. (Toco madera.) Es todo incierto en mi vida; es lo que hay. (¿Y si él leyera mi blog? Imposible, no me lo imagino bloggeando.

1.8.06

"Este es un momento de conflicto intenso en Medio
Oriente (...) sin embargo, nuestra intención es
transformarlo en un momento de oportunidad para
amplios cambios en la región."

¡Cuánta sinceridad! Lo declaró el tío bueno, Bush.
Toda una lección de oportunismo.
El Imperio tiene mucho que enseñarnos.
¿Para qué luchar contra el terrorismo si es mejor
diseminarlo?
Hay tantos recursos en esa región que la paz no
es conveniente; ¡¡ellos sí que saben crearse
oportunidades!!

Tenemos que vencer esa noción de inevitabilidad,
para empezar... Probablemente solo en sueños
logremos sitiar al Imperio.

18.7.06

Les sugiero, si me permiten, que lean este blog

16.7.06

Es el último día de vacaciones de julio y el diluvio invita a seguir la siesta. Anoche regresamos de Santiago, me acosté tardísimo. Teníamos unas ganas bárbaras de estar unos días en Chilito, extrañábamos a algunos amigos y lo pasamos "chancho", como dicen allá. No me emocionó el encuentro con mi "suegra" -jamás lo será- pero todo ha estado bien. Esta mañana fuimos a buscar a Pelo... el perrito, lo habíamos dejado en casa de mis viejos.
No he llamado a mis amigas porque van a armar plan y yo tengo harta cosa que hacer. Voy a estar el resto de la tarde en casa así que en un rato empiezo a visitarlos. Un millón por los comentarios que me han dejado, besos a todos.

14.6.06

LA CIUDAD


Érase una vez un hombre que vivía fuera de los muros
de la ciudad... y de esa segregación, deliberada o
impuesta, acabó por hacer un pequeño título de gloria.
Pero no podía evitar (realmente, no lo podía) que en
sus ojos flotara esa niebla melancólica que envuelve
a todo desterrado.
Intentó algunas veces entrar en la ciudad... por mero
instinto de cambio o desasosiego inconsciente. Eligió
siempre las puertas cerradas, si puertas había. Y sí
llegó a creer que había entrado en la ciudad, y quizá
sí, era como si junto a la ciudad real hubiera imágenes
de ella, inconscientes como la sombra que en sus ojos
se iba haciendo cada vez más densa. Y cuando esas
imágenes se desvanecían, ..., los muros de la ciudad
brillaban de nuevo inaccesibles.
De allá dentro llegaban rumores de fiesta. Así se lo
decía, más que los sentidos, la imaginación. Rumores
de vida serían al menos. No la muerte solitaria que es
la contemplación obstinada de la propia sombra. No la
desesperación sorda de la palabra definitiva que se
escapa en el momento en que sería, más que una palabra,
una llave.
Y entonces el hombre bordeaba las largas murallas,
tanteando, en busca de la puerta que, oscuramente,
podía estarle prometida.
...
El hombre no sabía que las ciudades que se rodean de
altos muros (aunque sean blandos y con árboles) no se
toman sin lucha. No sabía el hombre que antes de la
batalla por la conquista de la ciudad tendría que trabar
otra batalla y vencer en ella. Y que en esta primera
lucha tendría que luchar consigo mismo. Nadie sabe nada
de sí antes de la acción en la que tendrá que empeñarse
todo él. No conocemos la fuerza del mar hasta que el mar
no se mueve.
...
Llegó la batalla. Como en los poemas de Homero, también
los dioses entraron en ella. Combatieron a favor y en
contra. Y la lucha duró largos, largos y largos días,
semanas, meses, sin treguas ni reposo, unas veces junto
a las murallas, otras tan lejos de ellas que ni la ciudad
veía ni se sabía ya bien qué premio encontraría al final
del combate. Fué otra forma de desesperación. Hasta que,
un día, el campo de batalla quedó libre y despejado...
Había un gran silencio en la ciudad.
Amerentado aún, el hombre avanzó... y sólo después de
haber entrado quedó habitada la ciudad.
Érase una vez un hombre que vivía fuera de los muros de
la ciudad y la ciudad era él mismo.

(De éste mundo y del otro - José Saramago)

9.6.06

Desenpolvando... CARTAS ESCOGIDAS.

Es una recopilación del propio Hesse; encontré un
ejemplar editado por Sudamericana entre los libros
de mi viejo. Están ordenadas cronológicamente y las
primeras me resultaron más disfrutables.
A destinatario desconocido iba dirigida una que
escribió en el ´28, de la cual extraje un fragmento:

17/10/1928.
...Yo no soy un conductor. No quiero ni puedo serlo.
A veces, a través de mis libros he ayudado a los
jóvenes lectores a llegar hasta el lugar donde comienza
el caos, es decir hasta el lugar donde se enfrentan
solos y sin el auxilio de las convenciones, al enigma
de la vida. Para la mayoría esto ya es un peligro y la
mayoría vuelve otra vez por el mismo camino y busca
nuevas conecciones y vínculos. La escasa minoría, a la
que le atrae entrar en el caos y vivir a conciencia el
infierno de nuestra época, lo hace sin "conductor".
Mis libros guían al lector, hasta donde éste se muestre
dispuesto a ver el caos tras los ideales y la moral de
nuestro tiempo..."


En el mundo de los Demian y los lobos esteparios
no hay ideales realizables.

4.6.06

- "Quizás sea verdad - exclamé violento -, pero con
tales verdades como la de que todos tenemos que
morir en plazo breve y, por tanto, que todo es
igual y nada merece la pena, con esto se hace
uno la vida superficial y tonta. ¿Es que hemos
de precindir de todo, de renunciar a todo
espíritu, a todo afán, a toda humanidad, dejar
que siga triunfando la ambición y el dinero y
aguardar la próxima movilización tomando un vaso
de cerveza?"

(El lobo estepario). Hermann Hesse.